La caída del Tacoma Narrows, el puente que partió la historia en la ingeniería civil

ingenieria civil Tacoma Narrows

La caída del Tacoma Narrows, el puente que partió la historia en la ingeniería civil

El colapso del puente en construcción de Chirajara en la vía Bogotá – Villavicencio estremeció al país. La estructura estaba a punto de convertirse en el puente más largo de Colombia, con 460 metros de longitud. Fue galardonado en 2010 con el Premio Nacional de Ingeniería, otorgado por la Sociedad Colombiana de Ingenieros. Ahora, tanto el concesionario -Coviandes- como las autoridades investigan las razones por las el puente se vino abajo, de repente, causando la muerte a nueve de los trabajadores de la obra. 

Cuando este tipo de tragedias ocurren marcan un antes y un después. El puente se va a volver a reconstruir, y deben identificar qué ocurrió para no repetirlo. Una historia similar, guardando las proporciones, sucedió el 7 de noviembre de 1940 en Seattle, Estados Unidos. El Puente de Tacoma Narrows se vino abajo y se volvió histórico.

Había sido inaugurado solo cinco meses antes, representaba un orgullo para los habitantes del lugar, y para su diseñador Clark Eldridge. Fue hecho con tecnología de punta, para su momento.

La caída del Tacoma Narrows, el puente que partió la historia en la ingeniería civil

Wikimedia Commons/University of Washington Libraries Digital Collections

Era un puente colgante de 1.600 metros de longitud con una distancia entre soportes de 850 metros, el tercero más largo de Estados Unidos para 1940. Unía el estrecho de Tacoma Narrows en Puget Sound con Gig Harbor en Estados Unidos.

Después de construido, se fueron dando cuenta que al puente le ocurría algo inusual: se ondulaba cuando había viento. “Esta resonancia era de tipo longitudinal, por lo que el puente se deformaba en dirección longitudinal, con la calzada elevándose y descendiendo alternativamente en ciertas zonas. La mitad de la luz principal se elevaba mientras que la otra porción descendía. Los conductores veían a los vehículos que se aproximaban desde la otra dirección desaparecer y aparecer en hondonadas, que a su vez oscilaban en el tiempo. Debido a este comportamiento es que un humorista local le dio el sobrenombre de "Galloping Gertie". Sin embargo, se consideraba que la estructura del puente era suficiente como para asegurar que su integridad estructural no estaba amenazada", cuenta Baldomero Valdiño en su texto “¿Son evitables los desastres en las obras?”.

Pero el movimiento del puente resultó ser el presagio de un trágico destino. Tal como lo captó una cámara que tuvo a la mano en el momento justo el propietario de un negocio de fotografía, el puente empezó a moverse tan fuerte ese 7 de noviembre que terminó colapsando. No se perdieron vidas humanas, solo un carro que fue abandonado por sus dueños para salvar su vida.

El video, a blanco y negro, está archivado en el National Film Registry de Norte América, y ha servido para estudiar lo sucedido. La caída del Tacoma Narrows se convirtió en un hito para la ciencia aerodinámica de puentes.

“En el campo de la ingeniería civil, los edificios y puentes de grandes dimensiones se pueden ver afectados por el viento. Tal es la importancia que, a lo largo de la historia, se han producido hechos significativos en los que el viento ha sido capaz de inducir el colapso estructural, como sucedió en 1940 en el Puente de Tacoma Narrows”, explica el ingeniero aeroespacial Miguel Ángel Muñoz de la Torre, en su texto "Cálculo de alas en régimen no estacionario y compresible subsónico".

El puente fue reconstruido y estuvo listo para 1950. En la actualidad es el quinto puente en suspensión más largo de los Estados Unidos, tiene 1.822 metros de longitud, más largo que el que colapsó.

El colapso del puente en construcción de Chirajara en la vía Bogotá – Villavicencio estremeció al país. La estructura estaba a punto de convertirse en el puente más largo de Colombia, con 460 metros de longitud. Fue galardonado en 2010 con el Premio Nacional de Ingeniería, otorgado por la Sociedad Colombiana de Ingenieros. Ahora, tanto el concesionario -Coviandes- como las autoridades investigan las razones por las el puente se vino abajo, de repente, causando la muerte a nueve de los trabajadores de la obra. 

Cuando este tipo de tragedias ocurren marcan un antes y un después. El puente se va a volver a reconstruir, y deben identificar qué ocurrió para no repetirlo. Una historia similar, guardando las proporciones, sucedió el 7 de noviembre de 1940 en Seattle, Estados Unidos. El Puente de Tacoma Narrows se vino abajo y se volvió histórico.

Había sido inaugurado solo cinco meses antes, representaba un orgullo para los habitantes del lugar, y para su diseñador Clark Eldridge. Fue hecho con tecnología de punta, para su momento.

Wikimedia Commons/University of Washington Libraries Digital Collections

Era un puente colgante de 1.600 metros de longitud con una distancia entre soportes de 850 metros, el tercero más largo de Estados Unidos para 1940. Unía el estrecho de Tacoma Narrows en Puget Sound con Gig Harbor en Estados Unidos.

Después de construido, se fueron dando cuenta que al puente le ocurría algo inusual: se ondulaba cuando había viento. “Esta resonancia era de tipo longitudinal, por lo que el puente se deformaba en dirección longitudinal, con la calzada elevándose y descendiendo alternativamente en ciertas zonas. La mitad de la luz principal se elevaba mientras que la otra porción descendía. Los conductores veían a los vehículos que se aproximaban desde la otra dirección desaparecer y aparecer en hondonadas, que a su vez oscilaban en el tiempo. Debido a este comportamiento es que un humorista local le dio el sobrenombre de "Galloping Gertie". Sin embargo, se consideraba que la estructura del puente era suficiente como para asegurar que su integridad estructural no estaba amenazada", cuenta Baldomero Valdiño en su texto “¿Son evitables los desastres en las obras?”.

Pero el movimiento del puente resultó ser el presagio de un trágico destino. Tal como lo captó una cámara que tuvo a la mano en el momento justo el propietario de un negocio de fotografía, el puente empezó a moverse tan fuerte ese 7 de noviembre que terminó colapsando. No se perdieron vidas humanas, solo un carro que fue abandonado por sus dueños para salvar su vida.

El video, a blanco y negro, está archivado en el National Film Registry de Norte América, y ha servido para estudiar lo sucedido. La caída del Tacoma Narrows se convirtió en un hito para la ciencia aerodinámica de puentes.

“En el campo de la ingeniería civil, los edificios y puentes de grandes dimensiones se pueden ver afectados por el viento. Tal es la importancia que, a lo largo de la historia, se han producido hechos significativos en los que el viento ha sido capaz de inducir el colapso estructural, como sucedió en 1940 en el Puente de Tacoma Narrows”, explica el ingeniero aeroespacial Miguel Ángel Muñoz de la Torre, en su texto "Cálculo de alas en régimen no estacionario y compresible subsónico".

El puente fue reconstruido y estuvo listo para 1950. En la actualidad es el quinto puente en suspensión más largo de los Estados Unidos, tiene 1.822 metros de longitud, más largo que el que colapsó.


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