Ladrillos de orina humana, una alternativa de construcción ecológica

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Ladrillos de orina humana, una alternativa de construcción ecológica

Ladrillos de orina humana, una alternativa de construcción ecológica

Cuando hablamos del consumo energético de una casa se suele prestar atención a su diseño, a su climatización, a su equipamiento, al uso de energías renovables.

Sin embargo, solemos olvidar la propia casa en sí, es decir, la cantidad de energía requerida para producir cada uno de sus componentes, como los ladrillos.

Para fabricar un kilo de ladrillos de arcilla extraida de canteras en España se requiere consumir 3,56 megajulios, gastar 1,89 litros de agua y emitir a la atmósfera 270 gramos de CO2, según el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE).

Por eso, varios equipos de científicos están investigando para crear un bio-ladrillo que sea viable para la construcción en el futuro. Uno de estos innovadores bio-ladrillos se ha desarrollado gracias a una investigación de unos estudiantes de la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT) en Sudáfrica.

Lo más sorprendente de este es su material principal: orina humana. Un avance con consecuencias significativas para el reciclaje de residuos.

Los dos principales autores del estudio, que se publica en Journal of Environmental Chemical Engineering, Suzanne Lambert y Vukheta Mukhari probaron varias formas de ladrillos biológicos y resistencias a la tracción para producir material de construcción innovador. Precipitación de carbonato microbiano

La arena suelta se coloniza con bacterias que producen la enzima ureasa que descompone la urea de la orina mientras produce carbonato de calcio a través de una reacción química compleja Este ladrillo se produce mediante un proceso natural similar al de las conchas marinas.

Técnicamente se denomina precipitación de carbonato microbiano, según la estudiante de Ingeniería Suzanne Lambert, miembro del equipo investigador, este avance representa un cambio de paradigma innovador en la recuperación de residuos. La arena suelta se coloniza con bacterias que producen la enzima ureasa que descompone la urea de la orina mientras produce carbonato de calcio a través de una reacción química compleja.

Esto cementa la arena en cualquier forma, ya sea una columna sólida, o ahora, por primera vez, un ladrillo de construcción rectangular. Estos ladrillos se fabrican en moldes a temperatura ambiente, evitando así las grandes cantidades de dióxido de carbono que se generan para crear un ladrillo tradicional

Una de las grandes ventajas que supone este bio-ladrillo de orina es para el medio ambiente. Estos ladrillos se fabrican en moldes a temperatura ambiente, evitando así las grandes cantidades de dióxido de carbono que se generan para crear un ladrillo tradicional. La fuerza de los bio-ladrillos dependería de las necesidades del cliente.

“Si un cliente quisiera un ladrillo más fuerte que un 40 por ciento de piedra caliza, permitiría que la bacteria fortaleciera el sólido haciéndolo crecer por más tiempo “, dijo en un comunicado el profesor Dyllon Randall, supervisor de la investigación. “Cuanto más tiempo permita que las pequeñas bacterias produzcan el cemento, más fuerte será el producto.

Podemos optimizar ese proceso”. Si un cliente quisiera un ladrillo más fuerte que un 40 por ciento de piedra caliza, permitiría que la bacteria fortaleciera el sólido” haciéndolo crecer por más tiempo.

Cuanto más tiempo permita que las pequeñas bacterias produzcan el cemento, más fuerte será el producto Dyllon Randall Profesor supervisor de la investigación de la UCT El concepto de usar urea para cultivar ladrillos se probó en los Estados Unidos hace algunos años con soluciones sintéticas, pero este bio-ladrillo usa orina humana real por primera vez.

La orina: un 3 en 1 que se convierte en ladrillo ydos tipos de fertilizante Químicamente hablando, la orina es oro líquido, según Randall.

Representa menos del 1 por ciento del agua residual doméstica (por volumen), pero contiene el 80 por ciento del nitrógeno, el 56 por ciento del fósforo y el 63 por ciento del potasio de esta agua residual.

Además, el 97 por ciento del fósforo presente en la orina se puede convertir en fosfato de calcio, el ingrediente clave en los fertilizantes que sustentan la agricultura comercial en todo el mundo. Los fertilizantes se producen como parte del proceso por fases utilizado para producir los bio-ladrillos.

En primer lugar, la orina se recolecta en nuevos orinales que producen fertilizantes y se utiliza para hacer un fertilizante sólido. El líquido restante se usa luego en el proceso biológico para cultivar el bio-ladrillo. “Pero en ese proceso, solo buscamos dos componentes: los iones de carbonato y el calcio.

Lo último que hacemos es tomar el producto líquido restante del proceso de bio-ladrillo y hacer un segundo fertilizante”, explica Randall. Nadie lo ha visto en términos de ese ciclo completo y el potencial de recuperar múltiples productos valiosos.

La siguiente pregunta es cómo hacerlo de una manera optimizada para que se pueda generar ganancias a partir de la orina Dyllon Randall Profesor supervisor de la investigación de la UCT El esquema general resultaría efectivamente en cero desperdicios, con la orina completamente convertida en tres productos útiles.

”Nadie lo ha visto en términos de ese ciclo completo y el potencial de recuperar múltiples productos valiosos. La siguiente pregunta es cómo hacerlo de una manera optimizada para que se pueda generar ganancias a partir de la orina”, agregó Randall.


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